You are currently browsing the daily archive for Març 9th, 2007.
“(…) – ¿Qué espera esa multitud? – diría un extranjero que desconociese las costumbres -. ¿Es un rey el que va a pasar, ese ser coronado, que es todo un espectáculo para un pueblo? ¿Es un día solemne? ¿Es una pública festividad? ¿Qué hacen ociosos esos artesanos? ¿Qué curiosea esa nación? Nada de eso. Ese pueblo de hombres va a ver morir a un hombre”.
Aquestes paraules estan extretes de l’article Un reo de muerte, publicat per l’escriptor i periodista Mariano José de Larra (1809-1837) a la Revista Mensajero el 30 de març de 1835. El text forma part de la selecció de recursos literaris sobre la pena de mort elaborada per Amnistia Internacional Catalunya i que es pot consultar al seu web, on també s’han ressenyat escrits de Cervantes, Dickens, Voltaire, Pérez Galdós o Zweig, entre d’altres. L’autor madrileny no amaga la seva oposició a la pena de mort i en el mateix article podem llegir
“(…) No sé por qué al llegar siempre a la plazuela de la Cebada mis ideas toman una tintura singular de melancolía, de indignación y de desprecio. No quiero entrar en la cuestión tan debatida del derecho que puede tener la sociedad de mutilarse a sí propia; siempre resultaría ser el derecho de la fuerza, y mientras no haya otro mejor en el mundo, ¿qué loco se atrevería a rebatir ése? Pienso sólo en la sangre inocente que ha manchado la plazuela; en la que la manchará todavía. ¡Un ser que como el hombre no puede vivir sin matar tiene la osadía, la incomprensible vanidad de presumirse perfecto!””.
Pot sorprendre la cita d’un dels autors romàntics per excel.lència en aquest bloc dedicat al dret, però si llegim sense prejudicis al periodista satíric, al dramaturg i traductor, a l’escriptor costumbrista del primer terç del XIX, ens adonarem que la seva compromesa defensa de l’individu i de la vida en aquest radical manifest en favor dels drets de l’home, no s’allunyen gaire dels arguments contraris a la pena capital del nostre segle
“(…) Sonreíame todavía de este pequeño recuerdo cuando las cabezas de todos, vueltas al lugar de la escena, me pusieron delante que había llegado el momento de la catástrofe; el que sólo había robado acaso a la sociedad, iba a ser muerto por ella; la sociedad también da ciento por uno; si había hecho mal matando a otro, la sociedad iba a hacer bien matándole a él. Un mal se iba a remediar con dos. El reo se sentó por fin. ¡Horrible asiento! Miré el reloj: las doce y diez minutos: el hombre vivía aún… De allí a un momento una lúgubre campana de San Millán, semejante al estruendo de las puertas de la eternidad que se abrían, resonó por la plazuela; el hombre no existía ya: todavía no eran las doce y once minutos. “La sociedad – exclamé – estará ya satisfecha: ya ha muerto un hombre””.
Les idees contràries a la pena de mort de Larra s’exposen en aquest article i en Los barateros, o el desafío y la pena de muerte, que va aparèixer a El Español el 19 d’abril de l’any següent.
Aprofitem per recomanar-vos tota la seva obra. Actors, drapaires, polítics, sabaters i, és clar, jutges i advocats, entre d’altres, són objecte de les agudes i divertides reflexions del periodista. Trobareu l’obra de Larra digitalitzada al web de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Podeu llegir l’article sencer al llibre Escritos políticos, recopilació de l’obra de Mariano José de Larra publicada per l’editorial Ciencia Nueva l’any 1967 i disponible a la Biblioteca de Dret.











Darrers comentaris